23 de Agosto de 2006
¿Adiós a Los Rollos?

En enero, el fabricante de cámaras fotografías Nikon, anunció que, salvo algunos modelos aún usados por profesionales, dejaría de producir cámaras que usen rollos de película de 35 milímetros. La empresa señaló que había decidido dedicarse exclusivamente a una tecnología que en menos de una década le ha bajado el telón a más de un siglo de cámaras que usan rollos de película.

Canon, la empresa rival de Nikon, dijo en mayo que también se iba a concentrar en los modelos digitales, pero que aún no tomaba una decisión final respecto de si abandonaría o no los rollos de película.

“¡Por fin!”, han exclamado algunos ecologistas. Durante años, los rollos han sido una importante fuente de contaminación, desde la etapa de manufactura hasta el revelado.

Kodak, la más famosa productora de película del mundo transformada en la actualidad en una empresa que lucha por adaptarse a este cambio tecnológico, señala que en años recientes ha hecho grandes esfuerzos por mejorar el aspecto medioambiental de su compañía, sobre todo en su enorme fábrica de 526 hectáreas en Rochester, Nueva York.

Kodak señala que las emisiones de cloruro de metileno de la planta disminuyeron desde 3.900 toneladas en 1987 a 272 toneladas en 2005, y la empresa hasta ha sido alabada por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos por superar sus metas de reducción de contaminación.

Hay otras razones por las cuales aplaudir el rápido declive de los rollos de películas. La plata usada en su fabricación provoca problemas, ya que alrededor de un 40% de toda la plata consumida en Estados Unidos es utilizada en la fabricación de materiales fotográficos.

El año pasado, las autoridades de aguas en Estocolmo, Suecia, citaron el crecimiento de la fotografía digital como la razón por la cual la contaminación generada por la plata se había reducido en un 50% en los alcantarillados de la ciudad en sólo cinco años (los establecimientos que revelan rollos de película, tales como los laboratorios fotográficos comerciales y las unidades de radiografías de los hospitales, liberan plata en la forma de sedimentos que terminan en el sistema de alcantarillado).

:: ¿ANALOGAS O DIGITALES?

El debate en torno a cuál produce una calidad visual superior, los tradicionales rollos o las cámaras digitales, habrá que dejarlo en manos de los profesionales, sin embargo, hay ciertos puntos que habría que considerar. Al igual que cuando se lanzaron los CD y DVD, se nos ha presionado para comprar nuevos productos, dejando cámaras tradicionales en perfecto estado de lado. Las cámaras digitales requieren de un computador (y de una impresora) con mucho almacenaje. En lugar de tener cajas de cartón repletas de antiguas fotos, ahora tenemos computadores llenos de archivos.

A medida que la tecnología avanza implacablemente, ¿será necesario que volvamos a guardar y reformatear todas nuestras fotos cada cuantos años? ¿Significa esto que tendremos que invertir una y otra vez en nuevo hardware?

Las cámaras digitales también usan mucho más energía que sus homologas más antiguas (sin tomar en cuenta la energía que consumen sus acompañantes, los computadores). Pueden llegar a usar enormes cantidades de pilas de alcalino. Lo mejor, por lo tanto, es comprar una cámara que use pilas recargables, sobre todo las de níquel-metal-hidruro (NiMH, por sus siglas en inglés) ya que éstas son las menos dañinas para el ambiente.

Una de las maneras preferidas que emplea la industria de las cámaras digitales para persuadirnos a invertir en nuevos modelos es haciéndonos sentir inseguros acerca de nuestros píxeles. El fotógrafo del diario “The Guardian” Dan Cheng dice que los fotógrafos aficionados no requieren más de seis mega píxeles. Mucho más importante es la reproducción de colores de la cámara, señala, y agrega que por lo general, los profesionales ponen a prueba esta capacidad tomando una fotografía del vendedor en la tienda para evaluar con cuánta precisión la cámara logra registrar el tono de su piel.

Además, hoy en día, es posible mejorar las fotografías usando algunos softwares.

En consecuencia, antes de automáticamente comprar un nuevo modelo, considere la idea de comprar una cámara usada.

FUENTE | La Nación Chile