15 de Marzo de 2007
¿Analógico vs. Digital?
La posibilidad de generar registros de las cosas ha cautivado a los hombres de todas las culturas, incluso cuando los métodos para hacerlo eran sólo los pigmentos de las plantas y las yemas de los dedos. Desde las cavernas hasta los museos, pasando por la vía pública y la intimidad de las casas, la idea de atesorar imágenes en tanto documento de algo que existe o alguna vez existió, ha sido un rasgo característico de la humanidad a lo largo de la historia.

Con el devenir de los años, la tecnología fue ampliando el abanico de posibilidades con las que los hombres pudieron capturar instantes y, en la actualidad, la era de lo digital parece haber introducido a la fotografía en un mundo cada vez más vertiginoso y repleto de novedades. Sin embargo, a pesar de que la imagen de bits pronto cumplirá una década en la cultura de masas, la disputa que opone analógico versus digital aún existe.

Nadie discute que las cámaras digitales presentan importantes ventajas con respecto de las analógicas. Para empezar, una tarjeta de memoria puede reemplazar a unos 20 rollos de fotos y es más pequeña que un chicle. Además, al tomar una fotografía digital los usuarios pueden verla al instante para comprobar si ha salido bien o no. Si les gusta la guardan, si no la borran y disparan de nuevo. Aún así, la variable económica inclina la balanza hacia la técnica tradicional: una cámara réflex puede ser utilizada a lo largo de toda la vida, mientras que una digital queda obsoleta a los pocos meses de ser comprada, ya que cada mes surge un nuevo descubrimiento.

Temas como la portabilidad de los archivos, la posibilidad de almacenar cientos de fotos en un CD y de copiarlas y enviarlas vía E-mail con sólo un clic, constituyen otras de las características que hoy ponen a la foto digital por sobre la analógica en lo que refiere al uso periodístico y amateur. Con respecto a la calidad de las imágenes, algo que hasta hace poco era el argumento irrebatible de los defensores de la cámara réflex, las empresas de las nuevas tecnologías ya han conseguido respuestas victoriosas: “Sin duda la imagen digital ha superado a la analógica. Hoy contamos con cámaras digitales profesionales de 16 megapíxeles con funciones avanzadas, que permiten utilizar lentes de altísima tecnología para lograr imágenes de calidad insuperable”, explica Alejandra Carrettiero, desde el departamento de marketing de Canon Argentina.

:: QUÍMICOS O “BITS”

El proceso de revelado es una instancia artesanal que lo digital ha comenzado a desplazar. Si bien en Córdoba todavía es difícil encontrar sitios en los cuales las impresiones de fotografías digitales igualen a los revelados tradicionales, Carrettiero afirma que ya existen soluciones: “Los avances en investigación permitieron lograr que las personas puedan imprimir fotos en sus hogares con la misma calidad que en un laboratorio”. Y promete: “Logramos este tipo de impresión a través de un sistema llamado ‘Bubble Jet’ que trabaja con pequeñas gotas que llegan al máximo de resolución a una increíble velocidad con riqueza de colores”.

Sin embargo, para el fotógrafo y docente Paulo Jurgelenas, “el laboratorio digital ha complementado al analógico pero no lo ha reemplazado completamente. Las copias color, siguen procesándose en la misma manera que se hacían con un minilab, reemplazando el negativo por un archivo digital que dicta las proyecciones de las luces que darán origen a la copia final”, lo cual significa que el revelado del papel sigue siendo un proceso químico.

:: DEBATE SIN SENTIDO

Más allá de los puntos a favor y en contra que cada una de las tecnologías pueda tener, lo cierto es que la discusión acerca de si analógico es mejor o peor que digital, no tiene sentido. Estas dos formas de registro de imagen no deberían plantearse en términos antagónicos.

En principio, porque los mecanismos mediante los cuales operan son fundamentalmente diferentes: la cámara analógica, obtiene imágenes a partir de un haz de luz que se imprime sobre las partículas fotosensibles que contiene la película. Mientras que el proceso digital implica la transformación de la luz en información que se almacena en forma de bits. Esto, para algunos fotógrafos, podría traicionar la fidelidad de la imagen: “La fotografía analógica conserva la idea de documento -no alterable- por la existencia del negativo. El archivo digital puede ser alterado, sin que se denuncie o quede un registro original”, explica Jurgelenas. Todo depende del uso que quiera dársele a la imagen. En lo periodístico, en lo cotidiano y lo amateur, las tecnologías digitales parecen encontrar un trono asegurado. Sin embargo, en el mundo del arte y para quienes consideran que el negativo contiene una verdad que los bits no pueden igualar, la fotografía analógica nunca perderá su primacía original.

:: LABORATORIO EN CASA

Antes de que existiera la fotografía digital, los procesos de revelado, con la multiplicidad de efectos que pueden ser logrados durante esta instancia, constituían una hazaña sólo para entendidos. De hecho, muchos fotógrafos preferían (y lo siguen haciendo) enviar sus fotografías a casas de revelado para no correr el riesgo de cometer errores a la hora de los químicos. Con el surgimiento de la imagen de bits, los programas como Photoshop y Corel, pusieron en manos de mucha gente la posibilidad de editar sus propias fotografías, aplicando efectos como las posterizaciones (reducción de la gama de tonos), solarizaciones (inversión de los tonos), ajustes en la saturación y falsos relieves, que antes sólo podían ser generados por expertos del revelado.

“Lo artesanal de la fotografía analógica se ha perdido en parte, pero se ha potenciado la ‘artesanía’ del tratamiento digital, mediante los programas y procesos de tratamiento de imágenes como Photoshop”, afirma Jurgelenas. Para el fotógrafo, esto es positivo en tanto “ha recuperado el montaje fotográfico, que tuvo su origen en las primeras vanguardias estéticas del siglo pasado -el dadaísmo; el surrealismo, por ejemplo- y que desarrollaron en gran medida una posibilidad de expresión política del arte”.


FUENTE | Cordoba.net