Continuando con los recuerdos de distintas etapas del movimiento de la FAF, durante la presidencia de Fernando Luis, se iniciaron distintas acciones a fin de reactivar a la Federación como institución madre en el ámbito nacional.
La primera actividad consistió en hallar un local, ya que las oficinas de Fotocámara cedidas por Faita, resultaban insuficientes, y así se logró en la calle Cangallo al 1500, un espacio otorgado gratuitamente por la Sociedad de Opticos. También, Fernando Luis, junto a Osvaldo Salzamendi, asistieron en representación de la FAF al Congreso Latinoamericano de Fotografía celebrado en Lima, Perú. Cabe recordar que en este viaje se estrecharon vínculos con Instituciones de Brasil, Perú, Colombia, Chile y Paraguay. Durante esta experiencia, Salzamendi logró la toma de una fotografía que posteriormente le valió la obtención de un Cóndor en la sección diapositivas.
También se conformó el Comité Artístico, formado por Anne Marie Heinrich, Anatole Saderman, Feliciano Jeanmart, Alejo Grellaud y Paco Vera, cuya finalidad fue la de organizar el Cuerpo de Jurados y crear la modalidad de evaluación para los nuevos aspirantes. Uno de los primeros candidatos fue Amleto Bocci.
Entre sus medidas iniciales estuvo la de determinar que los ganadores del Premio Cóndor, no podían volver a participar en la categoría que lo habían obtenido. Recordemos que por ese entonces sólo existían dos secciones: monocromo y diapositivas color. También se los reconoció como poseedores del Premio Cóndor a Jorge Picot y Hugo Villanueva, quienes habían obtenido el Primer Premio en el Salón de 1959 y 1961 respectivamente. En el primer caso, sólo había una sección (monocromo), mientras que en 1961, ya se encontraba la sección diapositivas. Ambos autores habían recibido por esos tiempos plaquetas conmemorativas.
Otra de las actividades a las que se le dio importancia, fue la de integrar a los fotoclubes que no estaban federados, logrando la importante afiliación del Foto Club Olavarría, Santa Fe, Paraná y Bahía Blanca. En este último, se contó con la invalorable colaboración de Alejandro Wolk.
Asimismo, se crearon comisiones de "viajeros voluntarios", entre los que se destacaron Anne Marie Heinrich, Alejo Grellaud, Osvaldo Salzamendi, Norberto Brachetti, Feliciano Jeanmart, Pedro Otero, Ernesto Carranza, Hugo Villanueva y otros, quienes viajaban al interior a dar charlas y mostrar fotos.
En esta Comisión, y por iniciativa del Foto Club YMCA, se integraron Sara Facio y Alicia D’Amico, y se conformó la Academia Nacional de Arte Fotográfico, que lamentablemente sólo duró hasta 1968. El autor de esta iniciativa fue el Sr. Arturo Sangalli (director del Grupo Fotográfico perteneciente a YMCA).
Impulsado por la Secretaría de Cultura de Capilla del Monte, con la participación del Foto Club Córdoba y la activa colaboración de dos excelentes fotógrafos locales: Enzo Marengo y Raúl Ochonga, se organizó el Primer Festival Latinoamericano de la Imagen para el cual también se realizó un Congreso Nacional de Fotoclubes. (En la próxima entrega nos explayaremos sobre éste magnífico evento, que se concretó en el año 1964).
Durante esta gestión, la FAF participó con una selección de fotografías representando a nuestro país en la Bienal de Arte de San Pablo, y obtuvo el Primer Premio de la mano de Fernando Luis, más cinco aceptaciones de Feliciano Jeanmart, Alejo Grellaud, Jorge Picot, Alejandro Wolk y Ermesto Carranza respectivamente.
:: LA FAF LLEGA A LA TV
Bajo esta misma gestión, se designó a Anatole Saderman, Barabino Devoto y Feliciano Jeanmart para integrar un equipo que actuaría en Canal TV7, en un programa denominado Telefotoclub, que tuvo una importante resonancia y una continuidad de dieciocho meses.
Se emitía todos los domingos por la mañana, después de la misa y antes de la Feria de la Alegría.
:: ALGO PARA RECORDAR II...
Con la finalidad de incorporar fotoclubes a la FAF, junto con Osvaldo Salzamendi nos trasladamos a la Ciudad de Santa Fé, donde nos reuniríamos con gente de los Foto Clubes Santa Fé, Paraná, Rafaela, y Concordia. Hicimos el viaje en tren, y sabíamos que en la estación nos esperaría el "Manco Isidro", fácil de reconocer dada la característica del personaje.
Después de llegar y esperar casi una hora y no ver al personaje en cuestión, el gordo Salzamendi encaró a un señor que hacía rato caminaba por el lugar para preguntarle si conocía al "Manco Isidro". Grande fue su sorpresa cuando éste contestó: “Soy yo”, a lo que Salzamendi, con su habitual carácter lo increpó enojado, y le dijo: “Entonces porqué no te sacás la manga del bolsillo del saco para que veamos la referencia que teníamos para encontrarte?”.
Feliciano Jeanmart.
|